El reciente retiro del mercado del juguete “Squeezy Dumpling”, luego de detectarse la presencia de benceno en concentraciones superiores a las permitidas por la normativa vigente, vuelve a poner de manifiesto la necesidad de fortalecer los controles sobre todos los procesos industriales y comerciales que involucren la utilización de sustancias químicas potencialmente peligrosas para la salud y el ambiente.
El Consejo Profesional de Química advierte sobre la importancia de reforzar los controles ante la detección de benceno en productos de consumo
El reciente caso que motivó la intervención de las autoridades competentes, tras la detección de benceno en un producto de consumo, trasciende a un artículo en particular y reabre el debate sobre la eficacia de los mecanismos de prevención y fiscalización en todas las actividades vinculadas con sustancias químicas.
Desde el Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires (CPQ-PBA) consideramos necesario recordar que el benceno es un líquido inflamable y volátil derivado del petróleo, ampliamente utilizado en la industria, cuya exposición prolongada resulta altamente tóxica y se encuentra clasificada como cancerígeno del Grupo 1 (carcinógeno humano).
La seguridad química no puede depender únicamente de actuaciones posteriores a la detección de una irregularidad. La protección de la salud y del ambiente exige controles permanentes, trazabilidad de los procesos productivos, cumplimiento de las normas técnicas y una adecuada intervención profesional desde el diseño, la fabricación, la importación, la comercialización y el control de los productos.
La química está presente en una enorme cantidad de bienes de uso cotidiano, entre ellos juguetes, envases, plásticos, pinturas, adhesivos, cosméticos, productos de limpieza y artículos destinados al consumo masivo. Por ello, resulta indispensable que las sustancias empleadas durante su fabricación sean manipuladas bajo estrictos estándares de seguridad y dentro de los límites establecidos por la legislación vigente.
Este episodio demuestra que los sistemas de fiscalización deben fortalecerse para garantizar que ningún producto que incumpla las normas de protección sanitaria y ambiental llegue al mercado. La prevención constituye la herramienta más eficaz para evitar riesgos a la población y preservar la confianza de los consumidores.
En ese sentido, el CPQ-PBA recuerda la plena vigencia de la Ley Provincial Nº 7020, que regula el ejercicio profesional de la química en la provincia de Buenos Aires y establece la intervención de profesionales matriculados en todas aquellas actividades comprendidas dentro de su campo de incumbencia.
La correcta aplicación de esta normativa no constituye un mero requisito administrativo, sino una verdadera garantía para la comunidad. Los establecimientos industriales, productivos y de servicios que desarrollan procesos vinculados con sustancias químicas deben contar con profesionales químicos debidamente matriculados, cuya formación resulta esencial para diseñar procesos seguros, evaluar riesgos, implementar medidas preventivas, controlar la calidad de los productos y asegurar el cumplimiento de la normativa vigente.
Desde el Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires reiteramos que la presencia de profesionales matriculados constituye una herramienta fundamental para prevenir incidentes, minimizar riesgos y garantizar que las actividades que involucran sustancias químicas se desarrollen bajo los más altos estándares de seguridad, protegiendo la salud de la población, a los trabajadores y al ambiente.
Finalmente, invitamos a los organismos competentes a fortalecer los mecanismos de inspección, fiscalización y control, y reafirmamos la disposición del CPQ-PBA para colaborar técnicamente en el diseño e implementación de políticas públicas que promuevan una gestión responsable de las sustancias químicas, en estricto cumplimiento de la legislación sanitaria, ambiental y profesional vigente.



