El Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires manifiesta su profunda preocupación ante los nuevos casos de intoxicación con monóxido de carbono que han provocado víctimas fatales. Frente a este escenario en el cual las muertes evitables se suceden de manera periódica, nuestra entidad considera necesario que las autoridades gubernamentales refuercen y sostengan campañas de prevención dirigidas a la población.
La muerte de una mujer y su hijo de 9 años en el barrio porteño de Palermo, ocurrida en las últimas horas, vuelve a poner en evidencia la peligrosidad de un gas que puede provocar una intoxicación grave o la muerte sin que las personas adviertan su presencia. El episodio se suma a otros hechos recientes, como el fallecimiento de una joven de 24 años en Tandil, cuya autopsia confirmó la intoxicación por monóxido de carbono, y la muerte de un hombre en La Falda, Córdoba, donde la principal hipótesis también apunta a este gas.
La recurrencia de episodios como estos constituyen una clara señal de alerta. El monóxido de carbono no tiene color, olor ni sabor , ni es irritante, pudiendo acumularse rápidamente en ambientes cerrados, convirtiéndose en un riesgo mortal asociado principalmente al funcionamiento defectuoso o inadecuado de artefactos y sistemas de calefacción alimentados con gas o combustibles líquidos.
Desde el Consejo Profesional de Química se considera que la prevención no puede quedar limitada a recomendaciones ocasionales durante los meses de frío. Las autoridades sanitarias y gubernamentales tienen la responsabilidad de llevar información clara, accesible y sostenida a toda la población, explicando los riesgos y las medidas necesarias para evitarlos.
Resulta fundamental insistir en la necesidad de revisar periódicamente los artefactos de calefacción, garantizar una adecuada ventilación de los ambientes, controlar las instalaciones y conductos de evacuación de gases y evitar el uso de hornos, cocinas, braseros u otros elementos destinados a funciones diferentes de aquellas para las que fueron diseñados.
En este sentido, el presidente del CPQ-PBA. Dr. Carlos Colangelo, sostuvo que “frente a un riesgo que puede prevenirse, la información debe llegar antes que la tragedia. Las campañas de prevención deben ser permanentes y tener la dimensión que exige la peligrosidad del monóxido de carbono”.
Desde el Consejo Profesional de Química consideramos imprescindible que las distintas jurisdicciones fortalezcan las acciones de concientización y prevención, porque advertir sobre los riesgos, enseñar a reconocerlos y promover conductas seguras también es una responsabilidad de las políticas públicas.
Por nuestra parte, ponemos a disposición toda nuestra voluntad y conocimiento sobre la temática para trabajar de manera mancomunada en este sentido.
La información debe llegar antes que la tragedia.



