EL CONSEJO PROFESIONAL DE QUÍMICA EXPRESA SU PREOCUPACIÓN POR EL ROBO DE UNA FUENTE RADIACTIVA DE CESIO-137
El Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires manifiesta su preocupación ante el robo de una fuente radiactiva de Cesio-137 ocurrido en un centro médico de la ciudad de Rosario. Este hecho, que motivó la activación inmediata de los protocolos nacionales de emergencia radiológica, pone de relieve la necesidad de extremar las medidas de seguridad y custodia sobre este tipo de materiales, cuyo manejo exige el estricto cumplimiento de las normas vigentes.
La fuente sustraída se presenta en forma de gel, contenida en un envase plástico transparente y alojada, a su vez, dentro de un blindaje de plomo en forma de cápsula. Su función original era la calibración y verificación de equipos de Medicina Nuclear, una práctica indispensable para garantizar la precisión de estudios diagnósticos y procedimientos terapéuticos.
De acuerdo con la información disponible hasta el momento, se trata de una fuente de Cesio-137 (Cs-137) con una actividad aproximada de 130 miliciuríes, compatible con las fuentes patrón utilizadas habitualmente para tareas de calibración.
En este marco, consideramos fundamental aportar información técnica que permita dimensionar correctamente el nivel de riesgo y, al mismo tiempo, transmitir tranquilidad a la comunidad.
Este episodio no resulta comparable, bajo ningún concepto, con el accidente radiológico ocurrido en Goiânia (Brasil) en 1987.
En aquel caso se manipuló una fuente médica abandonada con una actividad cercana a los 50 terabecquereles (TBq), muy superior a la del material robado en Rosario, que además contenía cloruro de cesio en forma de polvo altamente dispersable.
En cambio, la fuente actualmente buscada posee una actividad considerablemente menor, se encuentra confinada en un pequeño volumen de gel y protegida por un blindaje metálico, por lo que no existe posibilidad de contaminación masiva ni de una emergencia ambiental mientras el contenedor plástico y la cápsula de plomo permanezcan íntegros.
Ello no implica minimizar la gravedad del hecho. Tal como informó la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), el riesgo radiológico es muy bajo mientras la fuente permanezca encapsulada dentro de su blindaje.
Sin embargo, una eventual apertura, deterioro o manipulación inadecuada podría ocasionar consecuencias perjudiciales para la salud de quien la manipule de manera directa y prolongada, pudiendo provocar lesiones localizadas por radiación.
Por ese motivo, solicitamos a toda la población que se abstenga de tocar o trasladar cualquier elemento que presente el símbolo internacional de radiactividad o que coincida con la descripción difundida por las autoridades.
Ante un eventual hallazgo, la conducta correcta consiste en no manipular el objeto, alejarse del lugar y dar aviso inmediato a las autoridades policiales o a los servicios de emergencia para que intervengan los organismos especializados.
Dr. Carlos Colángelo:
“Este episodio debe ser motivo de atención y ocupación para toda la comunidad. Más allá de que la fuente robada posea una actividad baja y haya sido diseñada para su utilización segura en el ámbito médico, cualquier pérdida de control sobre un material radiactivo constituye un hecho serio que exige una respuesta inmediata y coordinada”.
Desde nuestra entidad colegiada entendemos que este hecho vuelve a poner sobre la mesa la importancia del estricto cumplimiento de las normas que regulan el manejo de sustancias peligrosas.
“La manipulación, el transporte, el almacenamiento y la custodia de todas las sustancias químicas peligrosas deben ajustarse rigurosamente a la normativa vigente. Estos procedimientos existen precisamente para minimizar riesgos y proteger tanto a los trabajadores de la salud como a la comunidad”.
Del mismo modo, consideramos que estos acontecimientos también interpelan al Estado en su función de fiscalización.
Resulta imprescindible fortalecer los mecanismos de control, auditoría e inspección sobre todas las instalaciones que utilizan materiales peligrosos.
Finalmente, reiteramos nuestra total disposición para colaborar técnicamente con las autoridades competentes y aportar la experiencia de nuestros profesionales matriculados en todas aquellas acciones orientadas a reforzar la seguridad en toda actividad química.
Del mismo modo, reconocemos la capacidad técnica, la experiencia y el profesionalismo de la Autoridad Regulatoria Nuclear para conducir este tipo de situaciones, y reafirmamos nuestro compromiso permanente con la promoción de las buenas prácticas profesionales, la difusión de información técnica responsable, la protección de la salud de la población y del ambiente, y la generación de recursos humanos idóneos a través de la apropiada capacitación.
La seguridad radiológica exige control, responsabilidad y el estricto cumplimiento de las normas para proteger a la comunidad y al ambiente.



